Jergones, llamados también "patos arroceros", colorados, reales y hasta patos cuchara se cazaron este año (noviembre 2003) durante la breve temporada de dos meses que la ley autoriza capturar en este paÃs. Las mejores excursiones se registraron en la Séptima y en la Novena Región, aunque también hubo mucho que celebrar en varios sitios de la Octava Región (golfo de Arauco, entre Tubul y Llico).
Esta zona, que ha sido fuertemente castigada por los conservacionistas, ya que allà está prohibida la caza en un amplio perÃmetro territorial, ofrece a nuestros deportistas, pequeños bolsones secretos de caza, donde todavÃa es posible realizar la actividad.
"Salimos vestidos de calle o de civil, y llevando nuestras armas escondidas en las maleteras de los autos", reveló a "Cazar&Pescar" un participante en estas salidas. Tenemos todos nuestros papeles y permisos en regla, pero nos ocultamos como cazadores para que los ecologistas no descubran dónde vamos a cazar". N. N. aclaró que su grupo y otros que él conoce, nunca han infringido la ley, y que lo único que los anima es poder seguir haciendo deporte, respetando las vedas y sobre todo las cuotas de caza.
La zona prohibida que fijó el SAG comprende desde el rÃo Itata por el norte hasta el rÃo BÃo BÃo por el sur y desde la costa en el océano PacÃfico hasta la laguna del Laja por el Oriente. La "veda conservacionista" fue fijada por 30 años. A los cazadores locales les ha faltado coraje para impugar la medida, pero ahora algunos están tomando conciencia y van a movilizarse para que al menos se levante la veda de la torcaza que ya lleva vigente cerca de cincuenta años.
N.N. contó que siempre habÃan cazado tórtolas, pero cuando el Servicio AgrÃcola y Ganadero creó en gran parte de la Octava Región aquella singular "area prohibida de caza", su grupo compuesto entre siete y diez personas, debió empezar a salir hacia Los Angeles o Chillán para poder dispararles un poco a las tórtolas. Confidenció a la Revista que han tenido algunos problemas por "invadir" otros territorios, pero al final -dice- nos hacemos amigos con los cazadores locales, y ahora no hay conflicto.
Las cacerÃas de patos las realizaron entre junio y julio. Fueron muy buenas. Hubo cantidades, pero nadie mató por matar; sólo lo que establece la ley; incluso a veces menos. Capturaron mucho jergón y vieron bandadas de patos negros, que también se conoce con el nombre de "pato chino".
La caza de los patos es tremendamente sacrificada. Los puestos de tiro hay que ocuparlos en la madrigada y como es pleno invierno el frio corta las manos y la cara. N.N. nos dió sus señas para contartarse con su grupo la próxima temporada y asà vivir la increÃble experiencia de cazar escondido, pero con todos los papeles en regla. |